Aguascalientes es mi ciudad, es la ciudad donde nací y donde
he vivido todos mis 40 años de vida, es la ciudad donde nacieron mis hijos, la
ciudad donde nació y murió mi padre.
Sinceramente no es que me sienta particularmente orgulloso
de ser aquicalidense, pero tampoco reniego de serlo. Hasta cierto punto puedo
decir que me gusta serlo, mi vida y mi historia se ha escrito aquí, y eso es
algo de lo que si estoy orgulloso. Aquí fue donde viví mis primeras borracheras (seria hipócrita negar
que no han sido parte importante de mi vida). Fue aquí donde mi padre me llevo
a pasear por las calles de su infancia, contándome como mi abuelo no tenía
dinero ni para zapatos, tratando de darme una lección cuando fui expulsado del
bachillerato, historias que volvieron a surgir el día que nos despedimos de él,
en su casa, en Aguascalientes.
Fue aquí donde he aprendido tanto de música, donde la he
vivido, donde forme mi primer banda con Gabriel Morones, compañero de la
Escuela Secundaria Técnica No. 1 y con Gabriel “el gato” Ramirez Pasillas, que
eran vecinos por aquellos años, recuerdo las primeras tocadas, los primeros
ensayos y como la mamá del Gato nos interrumpía para que este fuera a misa los
domingos al templo de San Antonio y continuar el ensayo solo después de que le
contara de que trató el sermón dominical.
Aguascalientes es la ciudad donde por alguna razón milagrosa
he podido hacerme de amigos maravillosos, algunos siguen hasta hoy (como diría Cerati,
si otra vez Cerati) y también donde he tenido que despedirme de varios de
ellos. Es la tierra de la gente buena, dicen por ahí, sin embargo muchos de
ellos no son de aquí, tal vez esa afirmación no sea tan cierta después de todo.
Es difícil describir a los hidrocálidos, siempre he pensado
que no tenemos una identidad propia como
tal, que somos una mezcla, un poco chilangos, un poco norteños, un poco tapatíos.
Es una ciudad donde tu apellido importa, donde la gente se enorgullece de decir
“conozco a los Romo” o algún otro apellido de abolengo, creo que eso puede ser
porque durante mucho tiempo fue una ciudad pequeña, donde todos se conocían y
los ricos y poderosos eran muy pocos. Trabajé en una revista de sociales, así
que lo viví y lo sufrí en persona. Afortunadamente yo puedo presumir que
ninguno de mis amigos es de la aristocracia pueblerina de Aguascalientes.
En fin, lo repito, Aguascalientes es mi ciudad, es mi hogar.
La he visto crecer y ella a mí, me ha visto envejecer y yo la he visto
modernizarse, me dio un padre y el aquí conoció a mi madre, me dio un hermano,
una esposa y dos hijos. Me dio música y me dio amor. Me he perdido en sus
calles y me he encontrado en ellas también. Bendita sea esta ciudad, si,
bendita, porque mi historia está aquí, porque aquí he vivido las cosas más
maravillosas de mi vida y he sufrido otras tantas. Bendita sea también su
Universidad Autónoma, donde descansan mis risas, mis travesuras juveniles,
algunas aventuras y algunos amores también. Bendita, porque también ahí,
descansan las cenizas de mi padre, en esa universidad que quiso tanto, y que ha
sido tan parte de mi vida y de mi familia como lo ha sido de la ciudad.
No sé si algún día me iré de Aguascalientes, por lo menos físicamente,
pero toda esa historia se quedara aquí, labrada en sus calles y tatuada en mi
memoria y la llevaré a donde sea que vaya.
Creo que si estoy un poquito orgulloso después de todo.
¡Pero qué bonito escrito! Gracias por el paseo por Aguascalientes, pero sobre todo por esas páginas de vida narradas tan sincera y divertidamente. Creo que de alguna forma todos estamos orgullosos del lugar que no se vio crecer, que nos dio oportunidades y nos cobijó. Gracias por la palabra nueva de hoy: “aquicalidense” y por Cerati, otra vez. Me agrada leerte.
ResponderEliminarDos observaciones:
ResponderEliminar"Fue aquí donde he aprendido".... Es aquí donde he aprendido o Fue aquí donde aprendí.
"el aquí conoció a mi madre"... él aquí conoció a mi madre (pronombre personal, lleva acento)
Hace poco busqué gentilicios sobre los de aquí (también vivo en Aguascalientes) y es curioso, pero descubrí: aquicalidense.
Ahora que lo leo en tu escrito, creo que aquí no existe una homogeneidad, y al mismo tiempo, la mezcla de muchas cosas es su forma común. Gracias por compartirlo.
Me gustó mucho tu relato... (voy atrasada en mis comentarios). Creo que es la primera vez que leo el término aquicalidense siempre creí que se decía hidrocálido, todos los días se aprende algo nuevo =)
ResponderEliminarLo único que revisaría en tu texto son los acentos, para hacerlo más fácil de leer.
Saludos y gracias por compartir.
Creo que repetías mucho "ciudad" y "aquí", podrías buscar otras formas de referirte a lo mismo: este pedacito de tierra, lugar, mi hogar, Aguascalientes, o simplemente seguir la idea sin tener que reiterar que es "aquí" o "la ciudad". Pero me gustó mucho el paseo y se sintió la cercanía :)
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