Me gustaría decirles que tengo un lugar lindo y especial para escribir, un sitio tranquilo, en el que uno se puede pasar horas sin ser molestado, que tiene un escritorio antiguo de madera vieja y con varias décadas de historia y que sobre este hay una máquina de escribir digna de algún museo. Que por la ventana entra una luz que invita a la reflexión y al desahogo, rodeado de colecciones de discos o de los libros más preciados. Pero no, desafortunadamente esto no es así. Hoy, por ejemplo escribo estas líneas desde mi celular sentado a la orilla de la cama con la espalda dolorosamente encorvada. Peor aún, en las actividades pasadas utilice la computadora de la oficina a horas bastante inapropiadas, rodeado de gente ruidosa y escandalosa, tan sólo protegido por mis pequeños audífonos blancos que crearon en esos momentos una barrera protectora que me permitió concentrarme en la actividad en turno. Sin embargo, a pesar de lo incómodo que podrían parecer estás situaciones, en ningún momento me privaron del gozo y el disfrute de escribir.
Yo no se si posea una increíble capacidad para abstraerme del mundo y concentrarme en mi mundo alterno, quizá esa es mi mutación. O tal vez el mundo me ignora más de lo que yo pensaba y me dejan en completa paz. Podría ser también el recuerdo del viejo hábito de trabajar en las madrugadas, que me proveían de un silencio natural y una reconfortante soledad que permitían que mi entonces más joven cerebro funcionará más eficientemente, o por lo menos eso era lo que a mi me hacían sentir esas largas jornadas. Yo no se que sea, pero sin duda es algo que me resulta muy conveniente en vista de lo limitados que se han vuelto mis tiempos libres y supongo que así seguirá siendo un largo tiempo, aunque es posible que por lo menos en el trabajo será menos probable que pueda encontrar un espacio para dedicarme a estas actividades. Pero esto me dará la oportunidad de buscar lugares más incómodos e inapropiados para escribir, mientras siga contando con mis audífonos y suficiente carga de batería en el teléfono, todo estará bien, todo estará muy bien.
La confianza es un tema difícil para mí, es extraño que alguien que eligió como profesión el diseño gráfico y como hobby la música, es un poco raro tener que poner a consideración de los demás lo que hago, debido a que la gran mayoría de las veces no estoy seguro de que lo hago está bien hecho o es al menos de una calidad aceptable. Y con la escritura es exactamente igual, tal vez hasta más grave. Provocado quizá por la falta de experiencia, por la falta de conocimiento en la materia y la poca constancia y disciplina. Gustavo Cerati decía que escribir (música, en su caso) es una gimnasia, y lo creo firmemente, no solo porque lo dijo el, sino porque he podido comprobarlo a lo largo de los años, desafortunadamente no aplicándolo sino deseando poder hacerlo. No creo realmente que vaya dejar de ser inseguro en cuestión de lo que hago, ni en el diseño, ni en la música y tampoco en la escritura, pero no es eso lo que me interesa, lo que busco y lo que necesito, es seguir disfr...
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ResponderEliminarCreo que muchos pensamos en ese lugar bien iluminado y en la máquina de escribir pero tenemos en común la carencia de un lugar "ideal" para escribir. También me ha tocado escribir en el celular sentada en posiciones incómodas, y en el trabajo. Comparto ese gusto por las madrugadas y ese acogedor silencio que invita a la concentración. Me gustó mucho tu texto y qué bueno que sigues en el taller, hubiera lamentado mucho no poder seguir leyéndote.
ResponderEliminarCuida los acentos, hacen falta.
ResponderEliminar¿Y el 4.2, 4.3 y 4.4? después de leer esto -que de paso fue escrito con tanto esfuerzo- quiero poder apreciar más :)
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